
George Herbert Leigh Mallory nació en Inglaterra en 1886. Estudió historia en Cambridge, donde trabaría amistad con personajes de la talla de J.M. Keynes o Robert Graves. En 1914 tomó parte en la Primera Guerra Mundial, donde alcanzaría el grado de Teniente.
Su vida alpinística comienza en las montañas de Gales, para pasar a los Alpes y a partir de los años 20 al entonces misterioso y desconocido Himalaya. Toma parte en 3 expediciones al Everest, la última en 1924.
Andrew Irvine nace en Inglaterra en 1902. Estudia ingeniería en Oxford, donde se destacó como un gran deportista. En 1923 es elegido para tomar parte en la tercera expedición británica al Everest, contando con sólo 21 años.
En 1923 Mallory emprende una gira por América para promocionar su próxima expedición al Everest, donde se encuentra con la incomprensión generalizada. Dice la leyenda que, al ser preguntado de cual es la razón última de querer escalar esa cumbre, él se limitó a contestar: “porque está ahí”.
La expedición de 1924 se encontró con numerosas dificultades: el comandante, Charles Bruce, no tardó en enfermar, delegando la responsabilidad en los escaladores de la expedición Somervell, Norton y Mallory. Los dos primeros, agotados y enfermos por una operación de rescate a unos sherpas, no tardaron en fracasar en su intento de hacer cumbre. Así llego el turno de Mallory, quien a sus 38 años tenía claro que esta sería su última oportunidad de alcanzar el techo del mundo. Así lo revelan sus últimas anotaciones:
"La suerte está echada. De nuevo por última vez avanzamos por el glaciar de Rongbuk en pos de la victoria o de la derrota final"
El 7 de junio, acompañado por el joven Irvine y algunos porteadores, parte hacia la cumbre por la arista noroeste. Instalan el último campamento a 8160 msnm, tras lo cual los porteadores descienden. Al día siguiente los dos alpinistas parten hacia la cumbre. Desde su campamento en el collado norte, Noel Odell seguía la progresión de los dos hombres con un telescopio. Suyo es el último testimonio:
“Toda la arista somital y la cumbre del Everest se hallaban despejadas. Mis ojos quedaron fijos en el pequeño punto negro que se recortaba en una cresta de nieve situada debajo de un resalte rocoso de la arista; el punto negro se movió. Entonces apareció otro punto negro que se desplazó por la nieve hasta reunirse en la cresta con el primero. Éste se aproximó entonces al gran escalón rocoso y al poco apareció en lo alto; el segundo le imitó. Entonces toda aquella fascinante visión se desvaneció, una vez más, envuelta en nubes”.
Después de aquello nunca se supo más de Mallory e Irvine. En los días siguientes Odell los buscó desesperadamente. Subió en dos ocasiones hasta el C6, pero no estaban allí. Él estaba seguro de haberlos visto superar el segundo escalón (aunque con varias horas de retraso), por lo que siempre defendió la tesis de que antes de morir, habían alcanzado la cumbre.
La historia da paso a la leyenda, y la leyenda al mito. Tras décadas sin noticias, en 1960 un escalador chino declara haber visto el cuerpo de Irvine. Algo parecido declarará un compatriota suyo en 1979. En ambos casos fue imposible precisar la localización exacta.
Finalmente, el 1 de abril de 1999 una expedición dirigida por Eric Simonson se desplazó a la vertiente norte del Everest para tratar de encontrar los cuerpos de Mallory e Irvine, aprovechando el bajo índice de nevadas de ese año. Su objetivo era dar una respuesta a la pregunta que desde hacía 75 años intrigaba a la comunidad alpinística mundial: ¿llegaron Mallory e Irvine a la cima del Everest en 1924? Un mes después, el 1 de mayo, la expedición encontró por fin el cuerpo de Mallory. Estaba en buen estado de conservación, boca abajo, a unos 521 m de la cumbre. Tenía la tibia y el fémur de la pierna izquierda rotos. Como el hallazgo no resolvía la incógnita, los miembros de la expedición buscaron con ahínco la cámara de fotos que portaba Mallory. Técnicos de Kodak habían asegurado que debido al tipo de película que se usaba en aquellos años, y a la conservación a bajas temperaturas, aún sería posible revelar las fotos que se hubieran hecho en la cumbre.
El mismo grupo que encontró el cuerpo de Mallory volvió a la montaña en 2001. Ese año encontraron el campamento C6 establecido por los pioneros el día anterior a su muerte, pero no pudieron dar con el cuerpo de Irvine. En 2004 y 2005 nuevas expediciones trataron de dar una respuesta al misterio de Mallory, pero no pudieron aportar nada nuevo.
La polémica acerca de si consiguieron o no hacer cumbre continúa hoy en día. Así, la hija de Mallory aseguró que su padre llevaba una foto de su mujer para dejarla en la cumbre de la montaña. Como dicha foto no fuera encontrada con el cuerpo, hay quien piensa que tal vez la abandonase efectivamente al hacer cima, para morir después en el descenso. Otros defienden que Mallory no llevaba puestas sus gafas de sol. Como Norton había padecido ceguera de las nieves en su anterior intento, tanto Mallory como Irvine ascendían con gafas de sol. Si no las llevaba puestas al morir, es posible que se debiera a que ya era de noche. Es poco probable que Mallory no hubiera abandonado si hubiese estado aún a 500 m de la cima al anochecer. La muerte pudo producirse pues al descender.
Por otro lado, los más escépticos alegan que debido a la extrema dificultad del segundo escalón de la arista noroeste (el paso de dificultad técnica más alta del mundo, no superado hasta 1960), habría sido totalmente imposible superarlo con las botas de clavos de aquella época y un equipo de 20 kg en la espalda. Entre los defensores de esta tesis se encuentra el mayor mito del alpinismo, Reinhold Messner.
Sea como fuere, toda la gloria y el reconocimiento para aquellos que entregaron su vida por un sueño, e hicieron de las altas cumbres su última morada.

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