Continuando con el ciclo chileno, considero justo y necesario rendirle un homenaje literario con esta entrada. Además, ya sea por casualidad o causalidad, precisamente hoy sentí la necesidad de releer algunas de las composiciones de este poemario, sin duda el más clásico y popular de Neruda. Ahí va uno de mis favoritos:
"Cuerpo de mujer, blancas colinas, muslos blancos,
te pareces al mundo en tu actitud de entrega.
Mi cuerpo de labriego salvaje te socava
y hace saltar el hijo del fondo de la tierra.
Fuí solo como un tunel. De mi huían los pájaros
y en mi la noche entraba su invasión poderosa.
Para sobrevivirme te forjé como un arma,
como una flecha en mi arco, como una piedra en
mi honda.
Pero cae la hora de la venganza, y te amo.
Cuerpo de piel, de musgo, de leche ávida y firme.
Ah los vasos del pecho!Ah los ojos de ausencia!
Ah las rosas del pubis!Ah tu voz lenta y triste!
Cuerpo de mujer mía, persistiré en tu gracia.
Mi sed, mi ansia sin límite, mi camino indeciso!
Oscuros cauces donde la sed eterna sigue,
y la fatiga sigue, y el dolor infinito."
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